El presidente palestino se abre a formar parte de una solución política a la guerra de Israel y Hamás | Internacional

Israel, apoyado por Estados Unidos y ajeno a las críticas internacionales, mantiene sus ataques sobre Gaza cuando se cumplen 30 días de ofensiva por tierra, mar y aire. El objetivo oficial es acabar con Hamás, pero la inmensa mayoría de las 9.770 víctimas mortales son civiles. Entre los últimos objetivos golpeados está el campo de refugiados de Al Magazi, donde han muerto, al menos, 40 personas, según las autoridades locales de Hamás. Mientras, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, no descarta implicarse de nuevo en el gobierno de Gaza, en manos de Hamás desde 2007. Lo ha dicho tras recibir este domingo en Ramala, en la Cisjordania ocupada, al secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, firme aliado de la operación militar de Israel en la Franja. Abbas vincula ese posible compromiso a que se alcance una solución que englobe no solo a ese enclave ahora en guerra, sino también a la Cisjordania y Jerusalén Este ocupadas por Israel.

“Asumiremos plenamente nuestras responsabilidades en el marco de una solución política integral que incluya a toda Cisjordania, incluida Jerusalén Este, y la franja de Gaza”, según palabras del presidente que recoge la agencia oficial palestina Wafa. Es la primera vez durante la presente guerra que el líder palestino se manifiesta sobre la disponibilidad de la ANP a formar parte de la solución.

De esta forma, el mandatario, de 87 años, pretende mantener bajo un mismo marco negociador a los tres territorios. El ataque de Hamás no solo ha supuesto el mayor golpe que sufre Israel a manos de una milicia palestina en sus 75 años de historia, sino que ha reforzado la popularidad del movimiento de resistencia islámica en detrimento de un Abbas cada vez más en entredicho. En respuesta a la matanza del 7 de octubre, Israel ha puesto en marcha su apisonadora militar sin intención de mantenerse dentro de Gaza, pero sin tener claro quién regirá los designios de ese territorio cuando dé por terminada su operación.

En el corto plazo, el mandatario palestino reclamó, tras verse con el jefe de la diplomacia de EE UU, “el cese inmediato de la devastadora guerra israelí contra Gaza” e instó a la “rápida llegada de ayuda humanitaria, incluidos suministros médicos, alimentos, agua, electricidad y combustible”, según Wafa.

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El presidente acusó a Israel de ignorar el derecho internacional en su respuesta al ataque que llevó a cabo Hamás en Israel y que acabó con la vida de 1.400 personas, según la agencia. “¿Cómo podemos permanecer en silencio cuando 10.000 palestinos, incluidos 4.000 niños, han sido asesinados y decenas de miles han resultado heridos, y cuando decenas de miles de hogares, infraestructuras, hospitales, refugios y depósitos de agua han sido destruidos?”, se preguntó Abbas.

Guerra Israel y Gaza
Un fotógrafo palestino (centro) que perdió a su hijo en un ataque sobre el campo de refugiados de Al Magazi, reza junto a otras personas ante los cadáveres de las víctimas, en el Hospital de los Mártires de Al-Aqsa, en el centro de la franja de Gaza, este domingo.HAITHAM IMAD (EFE)

En medio del clima de violencia desatada, el ministro de Patrimonio del Gobierno israelí se ha mostrado favorable al uso de la bomba atómica en Gaza, donde son ya 29 los militares fallecidos durante la invasión terrestre puesta en marcha el 27 de octubre. Se trata de Amichai Eliyahu, representante del ala más radical y ultranacionalista del Gabinete, y se expresó en respuesta a la pregunta de un periodista en una radio, informa France Presse.

En el mismo medio admitió que en las guerras hay siempre que pagar ciertos peajes, en referencia a la posibilidad de que los más de 240 rehenes capturados por Hamás no salgan con vida. Casi de inmediato, la oficina del primer ministro Benjamín Netanyahu ha desautorizado a Eliyahu y lo ha suspendido de las reuniones ministeriales.

Rehenes muertos

Hamás informó precisamente a última hora del sábado de que 60 de esos rehenes capturados han muerto en los bombardeos israelíes y que de 23 de ellos ni siquiera han podido recuperar los cuerpos de los escombros, según un breve comunicado del portavoz del brazo armado de la milicia fundamentalista, Abú Obeida. El movimiento no aporta, sin embargo, datos o pruebas para poder corroborar esos hechos. La existencia de los secuestrados en el enclave palestino agrava con el paso de los días la delicada situación de Netanyahu. Varios cientos de personas reclamaron su dimisión mientras se manifestaban en la tarde del sábado ante su residencia en Jerusalén.

Los ciudadanos y los servicios de emergencia siguen tratando de recuperar cuerpos de víctimas entre los escombros del campo de Al Magazi, que marca el centro geográfico del enclave palestino. Se encuentra, por tanto, fuera de lo que Israel considera principal área de combate, que es Ciudad de Gaza, bastión de Hamás, y donde se teme que mantenga al grueso de los rehenes. La cifra de 40 muertos es, por tanto, provisional, según fuentes sanitarias del Gobierno de la Franja, en manos de la milicia islamista. Entre las víctimas se encuentra la familia de Mohammad al Aloul, un fotógrafo que trabaja para la agencia turca Anadolu, según ha confirmado él mismo a las agencias Reuters y France Presse. En el bombardeo ha perdido a sus cuatro hijos, como pudo comprobar al llegar al hospital, así como a cuatro de sus hermanos con sus hijos.

El ataque contra Al Magazi se une a los llevados a cabo en los últimos días por tropas israelíes contra otros campos de refugiados o el del viernes a las puertas del hospital Al Shifa, el más importante de Gaza. En todos los casos, Israel trata de justificar las muertes en su lucha contra el aparato político y militar de Hamás e insiste en que la población abandone las zonas en las que bombardean. Médicos Sin Fronteras, con personal en el Al Shifa, dio su versión de los hechos a través de la red social X (la antigua Twitter) y en ningún momento se refirió a la presencia de milicianos en las ambulancias bombardeadas el pasado viernes.

Cierre de Rafah

El paso de Rafah, en la frontera con Egipto, sigue cerrado por decisión de las autoridades de la Franja por segundo día para evacuar heridos y ciudadanos con pasaporte extranjero en protesta por el ataque israelí del viernes a un convoy de ambulancias que se dirigía hacia allí. Sí se permite continuar con el goteo de entrada de ayuda humanitaria. Hay cientos de muertos y miles de heridos entre las familias que, empujados por la amenaza israelí, abandonaron su casa en el entorno de Ciudad de Gaza y se desplazaron hacia el sur o el centro de la Franja, como la zona del campo de Al Magazi, donde posteriormente fueron víctimas del ejército, según han explicado las autoridades de la Franja y organizaciones humanitarias que siguen reportando desde el terreno.

En el extremo sur, en la frontera con Egipto, la última lista de autorizados para cruzar el paso de Rafah fue publicada por la Autoridad General de Cruces de Gaza la madrugada del sábado e incluía cerca de 600 nombres de nacionales de Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y Alemania, pero no se registró ningún cruce a lo largo de esa jornada. Desde entonces no se ha emitido ningún otro listado.

Hasta la fecha solo dos ciudadanos españoles han podido abandonar Gaza desde el inicio de la ofensiva militar israelí sobre la Franja hace un mes, pero ambos recibieron el permiso en tanto que trabajadores de una agencia de la ONU y de Médicos Sin Fronteras. Las autoridades españolas han asegurado que hay unos 140 nacionales —más un grupo de unos 30 familiares— esperando poder cruzar el paso de Rafah, pero por ahora no está claro cuándo podrán hacerlo.

El puesto de Rafah abrió por primera vez las puertas al movimiento de extranjeros y doble nacionales el pasado miércoles y durante los tres días en los que permaneció operativo más de 1.100 personas pudieron abandonar Gaza y entrar en Egipto, según el recuento de la oficina de la ONU para la coordinación de asuntos humanitarios (OCHA). Egipto dijo el jueves que están trabajando para facilitar la evacuación de unos 7.000 ciudadanos extranjeros, de más de 60 países, varados en Gaza. Desde el 1 de noviembre también se permitió la salida de la Franja de algunos heridos palestinos para que reciban tratamiento en Egipto, y durante las tres primeras jornadas cruzaron Rafah poco más de 150, según el recuento de OCHA y de organizaciones locales egipcias.

Pese al cese del movimiento de personas a través de Rafah, la ayuda humanitaria enviada desde Egipto hasta Gaza a través del puesto fronterizo no se ha suspendido, aunque siguen sin incluir combustible. El sábado accedieron 30 camiones con provisiones esenciales y la mañana de este domingo al menos un convoy de 60 camiones más estaba preparado para cruzar, según la cadena de televisión estatal egipcia Al Qahera News, desplegada en el lugar. Desde que Israel permitió la entrada de ayuda humanitaria al enclave palestino el 21 de octubre, después de imponer un bloqueo total casi dos semanas antes, han podido entrar 451 camiones, principalmente con alimentos, suministros sanitarios, agua, productos de higiene, según la OCHA.

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