El Black Friday empapa la economía: gimnasios, restaurantes o abogados se apuntan a los descuentos | Economía

Una mujer pasa por delante de una tienda que muestra carteles de rebajas del Black Friday, en Bilbao.VINCENT WEST (REUTERS)

Desde este viernes la economía se tiñe de negro. Si hace algunos años los grandes descuentos del Black Friday eran parte exclusiva de las grandes líneas de ropa y las cadenas de electrónica, ahora no hay negocio que se resista al lenguaje del descuento. Está presente en las promociones de los gimnasios, en las tarifas de las teleoperadoras y hasta en los menús de los restaurantes. Se puede ver en los anuncios de clínicas dentales, en las ofertas de clases particulares e incluso en los trámites de extranjería. Gestionamos tu nacionalidad con el 30% de descuento, se lee en un anuncio de una firma de abogados por internet.

Todo apunta, sin embargo, a que está siendo un viernes negro con grises. Los comercios se encontrarán con compradores más reflexivos y cautos a la hora de pasar la tarjeta o de abrir su cartera. Con la soga de la inflación ahogando el presupuesto de las familias, cada vez hay menos espacio para los gastos discrecionales —aquellos destinados al placer y al ocio—, señalan los expertos. Además, la industria de la segunda mano va ganando terreno en todos los tramos de edades. De hecho, un estudio de KPMG apunta a que casi la mitad de compradores acudirán a este mercado para hacer sus compras de Black Friday.

La narrativa va infiltrándose poco a poco en todos los sectores. Varios gimnasios ofrecen inscripción gratuita durante toda la semana, que ahora ha pasado a llamarse Black Week, y alguna casa de juegos en línea publicitaba “una apuesta gratuita de cinco euros” por registrarte este fin de semana. La empresa de estética Dorsia ofertaba cirugías con el 60% de rebaja en su página web. En cambio, el sector de la restauración que no aspira al mismo nivel de descuentos, aunque si la reserva es por internet, algunas marcas ofrecen un menor precio en el menú.

Cada vez más empresas, incluyendo a las del sector servicios, promocionan sus ofertas porque son conscientes de que los clientes son cada vez más dependientes de la rebaja, explica José Luis Nueno, profesor de Marketing en la IESE y titular de la Cátedra Intend HQ de cambios en el comportamiento del consumidor. “La mayoría de consumidores saben que, si se esperan un poco, pueden conseguir el mismo producto más barato”, explica el experto en retail. “El consumidor ya lo tiene casi todo y que puede esperar para comprar. De ahí, está especie de urgencia de rebajar y descontar por parte de las empresas”.

La calle más transitada de Madrid, la Gran Vía, que ha amanecido con los adornos navideños y las luces recién encendidas, ilustra bien la explicación. La planificación cada vez se integra con más fuerza en esta fiesta de consumo que aterrizó hace casi una década en España. Es el caso de Begoña Saravia, quien recorría la Gran Vía con seis bolsas colgando de sus manos. Relata que ha esperado desde enero para este momento y que no ha puesto ojo en los precios. Varios artículos son para regalar, otros son para ella.

Para los vendedores también es una jornada de grandes números. En Valladolid, Manuel Marcos, director de la tienda de ropa FoogaPlan, prevé una facturación de 100.000 euros, cuando en una semana corriente suelen vender entre 5.000 y 10.000. “Se nota mucho que la gente está comprando para Navidad”, advierte el empresario. En Esenzia, una tienda de ropa en Sevilla, han tenido que reforzar la vigilancia con cámaras de seguridad y contratar a una persona que controle la entrada y salida. “En nuestra tienda había gente media hora antes de que abriésemos”. Uno de sus dueños es Alessandro Ridolfi, de 22 años, admite nervioso que es su primer Black Friday con local y para celebrarlo han decidido organizar eventos de música y espectáculo durante estos días.

Desde el bufete Abogados España, que también se han decidido a aplicar descuentos, explican que su promoción para gestionar trámites de extranjería suele llamar la atención de muchos migrantes, que incluso puede pagar ahora y tramitar el siguiente año.

De regreso en Madrid, algunos comerciantes se muestran temerosos de que el sistema de pagos con tarjeta presente problemas. El anterior fin de semana dejó de funcionar cerca de medio día y el viernes por la noche volvió a caerse durante varios minutos. Según Bizum, la fintech española líder en el envío de dinero, “son incidencias que no se espera que se repitan”. Al menos un 54% de los pagos en 2023 se hicieron con tarjeta, según la Plataforma Denaria.

Vista de la calle Gran Vía mientras se encienden las luces de Navidad.
Vista de la calle Gran Vía mientras se encienden las luces de Navidad. Marcos del Mazo (LightRocket via Getty Images)

En lo que coinciden los gerentes de las tiendas y muchos de los dependientes es que los compradores tienen muy claro lo que van a comprar. “Llegan, muestran en su teléfono móvil el modelo de la prenda y se lo llevan”, comparte Inés Madrid, trabajadora de la línea japonesa Uniqlo, que ha visto cómo la tienda se inundaba de clientes durante este mañana. Todo apunta a que “el consumidor está buscando las alternativas más económicas que le den el mismo nivel de satisfacción”, indica Enrique Porta, socio responsable de consumo y retail de KMPG. En promedio, los hogares españoles se gastarán 284 euros en esta campaña, según un sondeo de la plataforma Mil anuncios.

Pese a todo, Nueno detalla que el Black Friday ha ido perdiendo fuelle desde que se instaló el Cyber Monday, así como una serie de fechas circundantes. Argumenta que los días de los grandes descuentos se han dilatado también porque los vendedores quieren reducir el riesgo que tiene que todas las compras se concentren en un solo día. De esta forma, reflexiona Nuevo “restan riesgo a que uno o dos días de mal tiempo perjudiquen las ventas”.

La tienda de cinco pisos de Primark en Madrid era la fotografía más leal del día que abre la temporada navideña. Como un hormiguero en hora punta, miles de compradores subían y bajan las escaleras que esconde este edificio céntrico de Gran Vía. Erick Galmarini, de una pequeña ciudad argentina, que acaba de hacer una compra para sus sobrinos, se sorprende al ver la euforia con la que se compra en España: “Pensé que solo sucedía en Estados Unidos”, apunta. Hasta los vendedores de top manta se han tenido que ir de Gran Vía antes de hora porque, comentan, no estaban seguros si podrían competir con los precios del Black Friday.

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