Netanyahu: La última frontera, ya no hay más cielo | Internacional
Cuando un Estado que se dice democrático, al que, como tal, le auspician las potencias occidentales, y al que, además, se le concede un plus de legitimidad histórica y moral; cuando ese país, Israel, pone en marcha una maquinaria de extinción de la población de un territorio del que es ocupante, ¿qué significa esto? El fin de la democracia, de su lugar entre las naciones libres y del margen de legitimidad que le quedaba. Y un desafío, tal vez mortal, al derecho internacional en su conjunto, impotente ante los desmanes de un Estado firmante de muchos de sus tratados. Eso…

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