Una feliz consecuencia del Mundial femenino | Fútbol | Deportes
Algunos que pretendían salvar a Rubiales (hay gente pa tó como dijo el Gallo) me argumentaban con el riesgo de perder el Mundial de 2030. Uno hasta me metió en el paquete a Andreu Camps, el secretario eyectado después, al que ponía de hombre clave en la operación. Ya se ve que no era así. Y hasta me apetece pensar más bien que, como me comentó ayer Segurola, esta depuración que están provocando nuestras campeonas del mundo ha podido obrar favorablemente. Frente a la imagen de país de gorilas que sugirió Rubiales tras la final, la reacción colectiva posterior nos…

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