Mentalidades empobrecedoras | Negocios | EL PAÍS
Maravillas DelgadoEstos días han demostrado lo dura que uno tiene que tener el alma para asomarse a la actualidad política. Los participantes asumen posiciones, y despliegan tácticas de defensa y de ataque dialéctico, que, para quienes creemos que vivimos otros modos, convocan a la melancolía. Si uno se empeña en analizar lo que incomoda, la conclusión es todavía más desasosegante: lo que nos expulsa de la conversación no son ni la ideología ni los temas de los que se discute, sino el lenguaje atronante, impostado, lleno de furia y ruido que se usa, y la ubicuidad de las mentalidades empobrecedora…

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